9.11.08

"THE ENGLISH LADYE AND THE KNIGHT" Walter Scott (1805)

It was an English ladye bright, 
(The sun shines fair on Carlisle wall,)
And she would marry a Scottish knight,
For Love will still be lord of all. 

Blithely they saw the rising sun 
When he shone fair on Carlisle wall; 
But they were sad ere day was done,
Though Love was still the lord of all.

Her sire gave brooch and jewel fine,
Where the sun shines fair 
on Carlisle wall; 
Her brother gave but a flask of wine,
For ire that Love was lord of all.

For she had lands 
both meadow and lea,
Where the sun shines fair 
on Carlisle wall, 
For swore her death,ere he would see
A Scottish knight the lord of all. 

That wine she had not tasted well 
(The sun shines fair on Carlisle wall)
When dead, 
in her true love's arms, she fell, 
For Love was still the lord of all! 

He pierced her brother to the heart,
Where the sun shines fair 
on Carlisle wall 
So perish all would true love part 
That Love may still be lord of all! 

And then he took the cross divine, 
Where the sun shines fair 
on Carlisle wall, 
And died for her sake in Palestine; 
So Love was still the lord of all

Now all ye lovers, 
that faithful prove,
(The sun shines fair on Carlisle wall) 
Pray for their souls who died for love, 
For Love shall still be lord of all!
 Había una hermosa dama inglesa 
(El sol brilla radiante en los muros de Carlisle)
Y ella se casaría con un caballero escocés 
Por Amor que será siempre señor de todo. 

Felices vieron salir el sol 
Cuando brilló radiante en los muros de Carlisle
Pero tristes estuvieron al finalizar el día 
Aunque Amor era todavía señor de todo.

Su padre le regaló un broche y las mejores joyas
Donde el sol brilla radiante 
en los muros de Carlisle 
Su hermano sólo le regaló un frasco de vino 
Por la furia de que Amor fuera señor de todo.

Porque ella tenía tierras, 
campos y prados 
Donde el sol brilla radiante 
en los muros de Carlisle 
Y juró matarla antes que ver 
A un caballero escocés señor de todo. 

El vino que ella tomó no sabía bien 
(El sol brilla radiante en los muros de Carlisle)
Cuando muerta cayó 
en los brazos de su verdadero amor 
Por Amor que era todavía señor de todo. 

El atravesó al hermano por el corazón 
Donde el sol brilla radiante 
en los muros de Carlisle 
Y aunque el amor verdadero perezca 
¡Ese Amor todavía puede ser el señor de todo! 

 Y entonces él tomó la divina cruz 
Donde el sol brilla radiante 
en los muros de Carlisle 
Y murió por su causa en Palestina 
Y el Amor era todavía el señor de todo. 

Ahora todos los amantes 
que os mantenéis fieles 
(El sol brilla radiante en los muros de Carlisle)
Rogad por sus almas que murieron por amor 
¡Por Amor que será siempre señor de todo!
Las baladas y leyendas de la antigua Escocia, exacerbadas por el romanticismo inglés, siempre fueron una fuente inagotable de inspiración para el poeta Sir Walter Scott (1771-1832). Reconstruirlas, arreglarlas y pulirlas era una de sus grandes aficiones, y fruto de ella surgió “The Lay of the Last Ministrel" ("Canto del Último Trovador", 1805), un larguísimo poema, del que Lorenna McKennitt extrae uno de sus más destacados fragmentos, “It was an English Ladye Bright”.

“It was an English Ladye Bright” trata de la trágica historia de amor entre una dama inglesa y un caballero escocés y es narrada por Albert Graeme, último de la raza casi mágica de los bardos. Según el poema de Scott, los Graemes vivían en las llamadas “Tierras de la Disputa” (Debateable Lands) bautizadas así por ser reclamadas a la vez por el Reino de Escocia y el Reino de Inglaterra. Este tipo de historias románticas ambientadas en episodios históricos dieron pie a Walter Scott para crear un género totalmente nuevo para la época: la novela histórica moderna. Muchas fueron sus ficciones de la Edad Media inglesa y hoy en día se cuentan entre los clásicos títulos como "Ivanhoe", "RobRoy", "La novia de Lamermoor", "Los Cuentos de los Cruzados" y poemas como "La Dama del Lago" o nuestro "Canto del último trovador", por mencionar sólo algunos.

La historia es sencilla y trágica. A mediados del siglo XVI, un caballero escocés y una dama inglesa, enemigos por nacimiento (como una versión nórdica de Romeo y Julieta) se enamoran en las tierras fronterizas del Castillo de Carlisle. La dama era propietaria de ciertas propiedades, que tras el casamiento pasarían a formar parte también de la hacienda del caballero. El hecho de que un caballero escocés acabase siendo dueño de tierra inglesa resultó ser una ofensa imperdonable para el hermano de la novia quien, en un acto brutal, decide matar a su propia hermana con un vino envenenado y así evitar el casamiento. La dama cae muerta en brazos de su amado y el escocés, al darse cuenta de la traición, la venga matando al fratricida. Después toma los hábitos templarios y parte hacia Palestina, Tierra Santa morir en gracia de Dios y poder reunirse con su amada cuanto antes. 

"The meeting on the turret stairs" William Burton, 1816-199
En el texto de Scott se unen pues la simplicidad de las antiguas leyendas, la cadencia musical de la balada escocesa, y el lirismo propio de la literatura inglesa moderna cuyo máximo exponente es William Shakespeare. Concretamente el poema imita la sencillez de una antigua murder ballad escocesa, "The Cruel Mother" que comienza con estos versos:

 ["She lean'd her back against a thorn,
The sun shines fair on Carlisle wa':
And there she has her young babe born
And the lyon shall be lord of a'."]

Las dos frases subrayadas en rojo son las que Walter Scott utiliza como ejes sobre los que bascula y se desarrolla el resto de la balada. “The sun shone fair on Carlisle walls” es una alusión velada al enfrentamiento secular entre Escocia e Inglaterra, ya que el castillo de Carlisle ha sido el escenario constante de luchas entre los dos reinos por tratarse de una fortaleza fronteriza desde 1092. La segunda frase, que Scott modifica al sustituir “the lyon” por “the love may still be lord of all”, sigue la conclusión shakesperiana de que solo el amor es capaz de triunfar sobre el odio y la muerte, así como sobre las tradicionales luchas por las propiedades de la tierra.

"The Battle of Culloden: An incident in the rebellion of 1745" David Morier 1746

4 comentarios:

  1. Nenya, excelente trabajo. Me fascinó.

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  2. Muchas gracias Marcelo, me alegro que te haya gustado :)

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  3. Olà riesco a leggere e a capire lo spagnolo, ma non a scriverlo così spero che con un traduttore automatico tu riesca a comprendere il mio italiano. Ho letto con molto interesse l'articolo e ti ho citato nel mio post che trovi http://terreceltiche.altervista.org/the-english-ladye-and-the-knight/ e ho una domanda da farti: tu scrivi che Sir Scott prese il refrain della ballata da un "antica canzone scozzese" -ossia una delle tantissime versioni della ballata "The Cruel Mother" che trovi commentato empre nel mio blog http://terreceltiche.altervista.org/lady-of-york-or-the-origins-of-cruel-mother/
    Il testo da cui è tratta la ballata è pubblicata in Poems of Places (1876-79) da Henry W. Longfellow, ma ovviamente il testo poteva già essere in circolazione da prima. Ora io ero convinta che fosse stata questa ballata a prendere in prestito il refrain di Scott e non viceversa come scrivi tu. Ma non ricordo in quale passaggio delle mie letture mi si era fissato in testa questo particolare; ed è comunque vero che Scott riprese molte delle sue composizioni da versioni tradizionali.
    Aspetto una tua delucidazione in merito, grazie Cattia

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  4. ¡Muchas gracias por tu aportación, Cattia, es muy interesante! La verdad es que no conocía la versión de Longfellow, sólo la la muder ballad "The Cruel Mother". No he profundizado en el tema, por lo que puede ser que la influencia sea a la inversa :)
    Un cordial saludo desde España

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